jueves 5 de enero de 2012
Declaración de principios (o La concha de tu madre)
Flaca, hagamos así, te propongo algo: yo no te pido que me laves los platos, me planches, ni me cocines, estoy de acuerdo con que labues y tengas los mismos derechos y responsabilidades que yo, con que seas independiente, y no voy a pensar que sos puta si garchás con todos los locos que quieras ni voy a pensar que soy superior a vos, y vos, a cambio, no me pidas que te tenga la puerta, que te deje pasar antes en el colectivo, ni que te de mi asiento, porque eso es "lo que hace un caballero". Caballeros eran los de la edad media y alrededores, que iban a la guerra mientrás vos te quedabas como una pelotuda (no es que ellos fueran mucho más vivos) en tu casa atendiendo a los nenes (ponele, no sé mucho de historia), y él era el jefe de familia y "proveía" y vos lo tenías que idolatrar como y aceptar todas tus decisiones. La onda es que yo no tengo ninguna guerra ni armadura a mano (menos que menos caballo), ni la quiero tener, así que a mí mejor decime loco, flaco, chabón, o si no te caigo bien, gil, pero no caballero.(La caballerosidad, por suerte, no existe en el siglo XXI.) Y tampoco da que esperes que pague yo todo porque ahora laburamos los dos (bueno, yo no), ni que vos entres gratis a lugares y yo tenga que pagar. Me parece, no estoy seguro pero me parece, que salís ganando vos, por mucho. A no ser que te moleste pagar la mitad porque sos una rata (por favor, no seas una rata).
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No ves que al final sos una rata
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1 Se ponen la gorra:
acá escuché una muy buena: "si la loca espera que yo la deje pasar se va a chocar conmigo"
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